miércoles, 9 de febrero de 2011

¿Qué es la musicoterapia?


La musicoterapia es la disciplina que se basa en las potencialidades terapéuticas de las experiencias musicales. Ésta puede aplicarse tanto en las áreas de prevención como de atención y rehabilitación de la salud. La música no cura, pero sí ayuda a estimular la percepción, la motricidad y la creatividad. No suplanta los tratamientos médicos, pero es muy provechosa en el acompañamiento de los mismos y en el cambio de actitud hacia los diagnósticos negativos y las intervenciones riesgosas.

En definitiva, por lo general ayuda a mejorar la calidad de vida y los procesos de comunicación de las personas. Según Gabriel Federico (licenciado en musicoterapia y experto en la materia) en una entrevista para CILSA, la potencialidad de la musica es que “como expresión del arte, permite bucear en las profundidades del ser humano”.

En esta misma entrevista, G.Federico explicaba el por qué de la relación entre música y salud. Y es que desde hace más de cincuenta años, la musicoterapia es estudiada por científicos que dan cuenta del impacto que tiene en los seres humanos; no sólo a nivel biológico, sino físico, químico y motivacional.

Este impacto puede ser medido a partir de diferentes aspectos, como la frecuencia cardíaca y respiratoria, la activación de reflejos, el aumento de los niveles de saturación de oxígeno, la activación muscular y las respuestas neurológicas específicas en diferentes áreas del cerebro, entre otras posibilidades. Por lo tanto, si consideramos todas estas cuestiones médicas sumadas a las herramientas terapéuticas existentes, nos encontraremos con una disciplina muy solvente para ayudar.

La música es un lenguaje esencialmente abstracto. No nos dice las cosas de forma directa y, además, es difícil hablar de ella. Pero, quizás por lo mismo, es el lenguaje más universal de todos. Todas las culturas, de todas las épocas, tienen su música y todos, de alguna manera, tenemos a lo largo de nuestra vida alguna experiencia musical. En definitiva, la música se vincula a nuestras emociones y nuestro ser interno de una forma muy estrecha, y es por eso que se utiliza con fines terapéuticos desde hace más de 50 años.

Para entender mejor la musicoterapia, queremos reflejar otra entrevista que se realizó a G. Federico y en la cuál éste explicaba algunos de los principales secretos de esta ciencia.

¿Cómo trabaja un musicoterapeuta?

A partir de un diagnóstico, diseña un tratamiento que lo puede llevar a crear música, inventar instrumentos, introducir danzas, cantos. A las 18 semanas de embarazo, el bebé ya percibe sonidos, y entre las tareas del musicoterapeuta figura encontrar la música adecuada para estimular a un bebé aun antes de nacer. Pero en los casos difíciles, como un niño con parálisis cerebral, el musicoterapeuta trabaja siempre como parte de un equipo que puede incluir psicólogos, médicos, kinesiólogos, etcétera.

¿Y en el caso de un embarazo?

El primer paso es un diálogo con la paciente para evaluar el problema. Hay preguntas clave como: ¿Cuál es la versión que tiene usted de su propio nacimiento? Una paciente recordó que, desde siempre, su madre le contaba que su parto había sido dolorosísimo y que por eso había resuelto no tener más hijos. Eso la marcó. En un embarazo hay tres involucrados: la mamá, el papá y el bebé. Los casos varían: a veces se trata de padres que no lo viven bien por tratarse de embarazos no deseados. Otras, de embarazos muy esperados que llegan tras años de tratamientos y frustraciones.

¿Ejemplos de tratamientos?

Tomemos el caso de un niño de 8 años que tenía una conducta especial con su madre. Ignoraban qué le pasaba y no daba pistas. Le ofrecimos instrumentos para que eligiera uno y lo tocara. Eligió un tambor y comenzó a hacer redobles con los palillos, pero poco a poco la intensidad fue en aumento y los golpes se hicieron cada vez más fuertes, hasta que dejó de tocar y empezó a darle puñetazos y puntapiés al tambor. Finalmente, lo arrojó al fondo de la sala de música. Cuando se serenó y hablamos, dijo que había estado componiendo una canción para su mamá. El análisis reveló miedo e ira reprimida, los padres estaban a punto de separarse y la tensión en la casa era muy grande. Además, la madre tenía una suerte de doble discurso con su hijo: sus palabras eran cariñosas, pero sus actitudes demostraban resentimiento.

¿Todos necesitan el mismo tipo de música para curarse?

La cultura, la costumbre, lo que pasa en el día, hace que el tipo de música cambie. Se suele pensar que un concierto de Mozart es más curativo que una pieza de rock, pero es relativo. Hay momentos en que necesitamos ritmos que nos movilicen, y ciertas obras con percusión pueden ser lo más adecuado. Pero hay cosas que todavía no sabemos. A veces parece que nuestras células guardaran una información heredada que nos lleva a interesarnos por músicas que disfrutaron antepasados cuya existencia desconocemos. A mí me gusta un tipo de música rusa que aparentemente nada tiene que ver con mis ascendentes. Pero hace poco descubrieron que un antepasado remoto vivió en esa región. Pero la música sola no cura, de lo contrario no existiríamos nosotros, los musicoterapeutas. Patricia Pellizari, psicoanalista y colega, suele decir que la música es el bisturí del musicoterapeuta.

Fuente: www.parabebes.com

miércoles, 12 de enero de 2011

La música desarrolla el cerebro de los niños pequeños


Un interesante artículo para que los padres de hoy lo pongan en práctica.

La música desarrolla el cerebro de los niños pequeños
Un experimento desarrollado por psicólogos canadienses ha comprobado que la enseñanza musical acelera el desarrollo del córtex cerebral de los niños de maternal y primaria, así como que tiene un efecto positivo sobre la memoria y la atención de los más pequeños. La mejora de la capacidad de memorización alcanzada gracias a la música facilita el aprendizaje de la lectura, de la escritura y de las matemáticas, así como el desarrollo de la capacidad de ubicarse en un entorno e incluso el coeficiente intelectual. Por Eduardo Martínez.

La música mejora las capacidades cognitivas de los niños, según un estudio que publica la revista Brain. El estudio fue desarrollado por psicólogos de la Universidad McMaster de Canadá, que compararon los efectos del aprendizaje de la música sobre la sensibilidad de los niños y sobre su capacidad de memorización. Los investigadores hicieron un seguimiento de dos años a dos grupos de niños de edades comprendidas entre los cuatro y los seis años.


El primer grupo recibió durante un año enseñanzas musicales extraescolares según el método Suzuki, mientras que el segundo grupo no recibió enseñanza musical alguna. El método Suzuki, ideado por un violinista japonés que es además filósofo y pedagogo, permite a los niños, aunque sean muy pequeños, aprender música e incluso tocar un instrumento. Basado en el principio del lenguaje maternal, el método Suzuki enseña música mediante el juego e implica a los niños a escuchar cada día alguna melodía. Respetando el ritmo de asimilación del niño, este método le permite descubrir, experimentar y desarrollar su sensibilidad musical. Cuatro chequeos Durante el año que duró el experimento, los investigadores chequearon a los niños cuatro veces. El chequeo consistía en medir la actividad de su cerebro a través de la técnica conocida como magnetoencefalografía, mientras los niños escuchaban dos tipos de música: una procedente de un violín y otra de una algazara.


Los niños completaron un test musical en el cual se les pedía distinguir entre armonías, ritmos y melodías, y una prueba de memoria en la cual tenían que escuchar series de números, recordarlas, y luego repetirlas.


Con este sistema, fue posible apreciar mejor la forma en que los niños captan, perciben e integran los sonidos musicales, así como los cambios inducidos por la actividad musical sobre el córtex cerebral. Además, después de la primera y la última sesión los investigadores evaluaron la capacidad de memorización de los niños, así como de fijarse en los armónicos, los ritmos y las melodías. Los resultados del experimento fueron diferentes para los dos grupos de niños. Los que habían seguido el método Suzuki mostraron una mayor sensibilidad hacia la melodía emanada de un instrumento como el violón, lo que según los psicólogos significa una maduración acelerada del córtex cerebral. Además, estos niños alcanzaron una capacidad de memorización más importante que los del segundo grupo, incluso desde la primera evaluación, ocurrida a los cuatro meses de iniciado el experimento.


Otras habilidades La mejora de la capacidad de memorización alcanzada gracias a la música facilita el aprendizaje de la lectura, de la escritura y de las matemáticas, así como el desarrollo de la capacidad de ubicarse en un entorno e incluso el coeficiente intelectual. Según los investigadores, liderados por Laurel Trainor, profesora de Psicología, Neurociencia y Conducta de la McMaster University en Hamilton, Canadá, es la primera vez que un estudio muestra las respuestas del cerebro pueden evolucionar de manera diferente en el transcurso de un año, según los niños hayan sido formados o no en el conocimiento y la experiencia musical.


Estos cambios tienen una relación directa con las mejores habilidades cognitivas constatadas en los niños que practican la música, lo que constituye una evidencia de que el aprendizaje musical tiene un efecto positivo sobre la memoria y la atención de los más pequeños, lo que indica la conveniencia de que la música debería formar parte de la enseñanza maternal y primaria. Aunque estudios anteriores habían demostrado ya que los niños mayores que recibían clases de música experimentaban más mejoras en su coeficiente intelectual (CI) que los que iban a clases de teatro, este es el primer estudio que identifica estos efectos en mediciones cerebrales de niños más pequeños.



Fuente: http://www.tendencias21.net/

lunes, 10 de enero de 2011

Musicoterapia y autismo


(ACN - Especial).- La musicoterapia y autismo parece que se llevan bien, pues juntas dan buenos resultados en el tratamiento de esta complicada problemática ya que ayudan a las personas autistas a tener una espontánea comunicación cambiando su patrón de aislamiento y comenzando a socializar más y a mejorar su comprensión en el lenguaje.


Es importante que esta terapia sea aplicada por personas especializadas en el tema de la musicoterapia para que los resultados lleguen a ser óptimos. De no ser así esta terapia puede no ser positiva ya que cada persona reacciona de manera diferente a este tipo de estímulo.

Aparte de la terapia de musicoterapia actualmente se pueden encontrar otras terapias que ayudan en gran medida a los niños que presentan los síntomas de autismo, debido a que aún no se ha encontrado una cura que revierta por completo el autismo.

Los padres de niños autistas requieren de mucha ayuda, de entrenamiento en todos los posibles recursos y estrategias para su correcto manejo en el hogar, debido a que el autismo genera incapacidades en la persona que perduran toda la vida.

Es importante tener en cuenta los diferentes recursos que ayudarán al niño a tener una mejor vida, más independencia y mejor comunicación como lo es la musicoterapia. Mediante la musicoterapia se busca que exista el vínculo entre el niño, la música y su ritmo.

Para los niños con autismo también podemos encontrar otras terapias que pueden ayudarle como la equinoterapia, delfinoterapia, terapia conductual, tratamientos basados en la comunicación visual, etc., lo importante es elegir la terapia que se considere más adecuada y ayudar al niño para tratar de conseguir los mejores resultados.

miércoles, 16 de junio de 2010

Beneficios de la música en los niños


Por Cristina SAMPIETRO22/11/2009

El aprendizaje musical a edad temprana ha sido objeto de estudio desde las diferentes disciplinas que lo comprometen, como la pedagogía, la psicología y la música en sí misma. El ser humano, en sus distintas etapas de formación y crecimiento, puede potenciar muchas habilidades que fortalecen otras áreas de desarrollo.

La educación musical es para el niño un factor de formación y de equilibrio del sistema nervioso, ya que cualquier movimiento adaptado a un ritmo es el resultado de un complejo conjunto de actividades coordinadas. Además, en estudios de muchos investigadores como J .P. Despins, se refleja cómo la educación musical proporciona un desarrollo de ambos hemisferios cerebrales, por lo cual se aconseja la integración de la enseñanza de la música en la educación básica del niño. Dicho desarrollo consigue un aumento de las capacidades cerebrales de la siguiente forma:

-Hemisferio Izquierdo: rige la percepción rítmica, control motor, mecanismos de ejecución musical, el canto, aspectos técnicos musicales, lógica y razonamiento, captación de lo denotativo, percepción lineal.

- Hemisferio Derecho: rige la percepción y ejecución musical, creatividad artística y fantasía, captación de la entonación cantada, percepción visual y auditiva, percepción melódica y del timbre, expresión musical, apreciación musical.

No hemos de olvidar que la música es un arte, una ciencia y una técnica, por lo que su práctica y ejecución nos va a favorecer un desarrollo nervioso muy completo al comprender estas tres facetas tan diferentes y complejas. El desarrollo de las posibilidades de nuestros circuitos neuromusculares permite no sólo cultivar el sistema nervioso, sino también los planos cognitivo, afectivo y psicomotor, especialmente al iniciarse de manera temprana en los niños el contacto, vivencia y aprendizaje de la música.

La educación músico- instrumental desarrolla el sentido del ritmo, lo que incide en la formación física y motora del niño, proporcionándole un mejor sentido del equilibrio, lateralidad y motricidad.

El desarrollo del oído no sólo sirve para el estudio de la música, sino para el resto de su formación intelectual. El estudio de la música y la disciplina y continuidad que presupone, así como el esfuerzo en la consecución de una meta, el adiestramiento motriz, desarrollo del ritmo, además de la educación auditiva, no son aspectos de utilidad estrictamente musical, sino que producen un aspecto de transferencia a los demás aspectos intelectuales, sensoriales y motrices. Por tanto, se puede afirmar que, cuanto más temprano se establezca un contacto con la música, mayor oportunidad se tiene de poder fortalecer otras dimensiones del ser humano, ya que permite integrar los elementos musicales a nuestro mundo interno:

- Ritmo: corporalidad.

- Ritmo + melodía: mundo sensorial y afectivo.

- Ritmo + melodía + armonía: mundo sensorial, afectivo y cognitivo.

Somos seres de vibración. Por tanto, la música compuesta de vibración sonora incide directamente sobre nuestro ser. La música es vida. El ser humano es la máxima expresión de la vida. Podemos usar la música como fin o como medio para armonizar todas nuestras dimensiones.

Una buena orientación en el proceso enseñanza-aprendizaje de la música en los niños contribuye a obtener los siguientes beneficios: aumento y mejora de la capacidad de escucha, capacidad de concentración, capacidad de abstracción, capacidad de expresión y del lenguaje, mejora de la autoestima, criterio, responsabilidad, socialización, actitud creativa, motricidad, disciplina y respeto.

La música, según los filósofos de la educación, contribuye de forma importante al desarrollo de la personalidad de los niños, ya que provoca un enriquecimiento estético y favorece el desarrollo del optimismo y bienestar personal. La música afecta claramente al alma y es capaz de devolverle el equilibrio perdido (según qué casos, evidentemente) gracias a determinados sonidos y a la proporción matemática de sus ritmos. Éste es un ejemplo y uno de los motivos por los que se cantan canciones de cuna a los niños para que duerman.

La música tiene también un valor ético-social al facilitar el dominio de uno mismo, la sensibilidad y el buen gusto que por el mimetismo se proyecta a la sociedad. Por eso, es importante en los niños la práctica de la música en grupo, la cual adquiere un gran valor educador al incidir en la socialización, acercando a personas entre sí, tanto ejecutando como escuchando. Favorece en el niño el respeto por los demás, flexibilidad y capacidad de adaptación al grupo por el bien del conjunto.

Respecto al beneficio otorgado por la música en relación a la autoestima del niño, es interesante señalar que la práctica musical contribuye a la autoestima física y a que valore sus destrezas.

Igualmente, influye en su autoestima afectiva permitiéndole actuar más seguro sobre sí mismo, ser más alegre, independiente, aceptar desafíos, reconocer su valor personal y ser más tolerante frente a sus limitaciones y frustraciones.

En cuanto a la autoestima social, el trabajo musical fortalece el sentido del trabajo cooperativo, el respeto de sí mismo y de los demás, la tolerancia con los errores de otros, la solidaridad y estar más abierto a la crítica. Su autoestima académica es reforzada notablemente, ya que, al realizar una actividad como la música, el niño se siente privilegiado con sus capacidades, aprovecha más sus potencialidades, es más perseverante, se esfuerza y tiene expectativas positivas para su futuro.

Con todo esto, se puede llegar a la conclusión de que la educación musical en los niños reviste una gran importancia en la formación integral y globalizadora de su persona e igualmente representa una ayuda en el mejor rendimiento del resto de materias o asignaturas del escolar aportando madurez para aprendizajes futuros.

Cristina SAMPIETRO ROMÁN Pianista, profesora de piano y médico

Fuentes: www.diariodelaltoaragon.es

jueves, 3 de junio de 2010

¿Por qué es beneficiosa la música en niños disminuidos auditivos?


Cristina SAMPIETRO ROMÁN. Profesora de piano y Médico


Por Cristina SAMPIETRO21/03/2010

Entendemos por disminuido auditivo aquella persona con una pérdida de audición que puede oscilar desde la sordera total hasta una hipoacusia más o menos grave. Según sea el caso, se deberá adoptar una actuación u otra y es esperanzador saber que incluso aquellos que son 100% sordos tienen posibilidades de reeducarse en diversos sentidos. Todos tienen posibilidades de ser entrenados en habilidades especiales para superar esa dificultad de la forma más adaptativa.

Si el niño con déficit auditivo no es atendido lo antes posible, comenzarán a detectarse problemas más o menos importantes (según sea el caso) que tienden a agudizarse con el paso del tiempo y todo esto podría haberse evitado con una detección precoz y con el tratamiento adecuado. Si llega a la edad escolar y todavía no se ha comenzado a trabajar su deficiencia, tenderá a replegarse en sí mismo y sufrirá serios trastornos en el habla, en la conducta afectiva y social y en su sistema nervioso.

La musicoterapia, en este campo de los niños sordos, tiene mucho que ofrecer, si bien en muchas patologías la musicoterapia es sumamente limitada, nula o absurda en contra de lo que se cree debido a una información inadecuada, a la exagerada publicidad y el considerable negocio que se está llevando a cabo con ella. Pero, ciertamente, si he querido hacer este artículo es porque, por propia experiencia y, con lo confirmado científicamente, hoy en día sabemos que la música puede ayudar mucho a los niños con deficiencia auditiva (y en algunas otras pocas determinadas patologías que me gustaría explicar en otra ocasión).

Para llevar a cabo este trabajo con los niños disminuidos auditivos a través de la música, se deben aprovechar los restos auditivos al máximo en cada caso mediante instrumentos y actividades que mantengan al niño con un elevado interés y atención.

La percepción de la vibración es fundamental en este caso. Es percibida por niños sordos en la zona umbilical, en el plexo solar, justo el centro donde se generan y repercuten los movimientos.

El sistema kinestésico toma una relevancia fundamental para aquellos niños que puedan percibir las vibraciones del ruido y del sonido a través de la piel y de los huesos. Este sistema les permite además interiorizar y vivenciar la orientación y el ritmo.

También a través del sentido táctil se percibe el ritmo, acento, intensidad, tiempo, movimiento y carácter. Esto se debe a que el sentido táctil consiste en la percepción de la fibración de fonemas en el rostro. También a través del sistema visual perciben movimientos y ritmos.

Los disminuidos auditivos tienen una inteligencia similar a la de las personas sin esta deficiencia; sólo su acceso a la información está limitado y, por tanto, sufren un retraso en el aprendizaje de los conceptos y esto repercute en su rendimiento.

La atención que se les debe prestar a estos niños varía en función de la pérdida auditiva: - De 50 a 60 dB, se pueden integrar satisfactoriamente en un centro normal.

- De 60 a 75 dB, la musicoterapia les influye de forma muy aceptable.

- De 75 a 85 dB, son profundamente sordos, necesitan la amplificación del sonido mediante auriculares especiales. Serán capaces de discriminar entre ruido y sonido.

La musicoterapia debe emplearse en disminuidos auditivos para que mejore su evolución cognitiva, para formar conceptos de sonido, para elevar su autoestima e igualmente para que mejoren sus relaciones interpersonales y conozcan mejor el mundo que les rodea. La intervención se hará tanto a nivel individual como grupal Las respuestas más importantes del niño deficiente auditivo ante la música tienen lugar por medio del movimiento. De esta forma, si se encuentra físicamente impedido, habrá que aplicarle la reeducación psicomotriz necesaria en cada caso.

Entre las actividades más usuales que se desarrollan con niños sordos, cabe citar: ejercicios de relajación, ejercicios que muevan a la acción, producción de diferentes vibraciones, producción y discriminación de ruidos, producción y discriminación de sonidos diversos y musicales, ejercicios y juegos de ritmo con o sin instrumentos, actividades lúdicas con juegos musicales (expresión corporal y diferentes juegos sonoros), manejo de instrumentos de percusión, movimiento y danzas, improvisación y creación de ritmos, melodías e instrumentación, canciones montajes.

Dentro del trabajo y reeducación con la musicoterapia en estos niños se establecen cinco puntos fundamentales: 1. La música y el lenguaje: es necesario crear una relación entre el mundo exterior y su cerebro. Por medio de la práctica musical, el niño sordo podrá llegar a percibir el lenguaje por la vía auditiva. También podrá escuchar su propia voz. La musicoterapia debe conseguir una relación buena entre habla, audición y ritmo. Con esto, se logra mejorar la articulación de la voz y el fraseo, se desarrolla el control de los tonos, clase, volumen y el desarrollo de la discriminación del lenguaje.

2. Canto: La exploración que el niño efectúe, le va a llevar tomar conciencia de que existe un mundo sonoro que le rodea y todo esto lo va a captar a través de la vista, la recepción de vibraciones a diferentes tonalidades. El piano es una gran caja de resonancia, y el uso este instrumento, servirá para dar experiencias en ritmo organizado y en contrastes de altura.

3.Ritmo y Movimiento: factor vital para comprender el mundo que les rodea. Con este factor se puede crear comunicación. Es de gran ayuda a la hora de entrar en contacto con el grupo. El ritmo actúa como regulador de movimientos y de las relaciones físico intelectuales. Mediante el ritmo el niño puede expresar sus necesidades de comunicación. Hay que procurar hacer ver al niño que su cuerpo es un instrumento de lenguaje.

4. Danza: con el movimiento que permite la danza, el niño puede exteriorizarse, sentir su cuerpo, comunicarse. El objetivo es que el niño se exprese corporalmente y deje salir los sentimientos que les provoca la música y el ritmo.

5.Los instrumentos musicales :se comienza utilizando los elementos de percusión de nuestro propio cuerpo, para poder adquirir una forma de consciencia de la pulsación a nivel individual y grupal. Una vez que el niño ha experimentado las vibraciones, se pueden usar instrumentos musicales. En primer lugar los de percusión de gran tamaño, pues los instrumentos con resonancias graves son los mejores percibidos por los sordos. Los instrumentos de placa son importantes por las resonancias bajas que producen y también por la riqueza de sus sonidos.

Los instrumentos de metal también tienen reservada su parcela aunque un poco más reducida.

Los instrumentos de orquesta se pueden incluir en la musicoterapia pero solo en caso de niños con hipoacusia leve o hipoacusia leve en un oído y moderada en el otro.

En relación a este último punto, los niños con hipoacusia leve y/o hipoacusia leve y moderada al mismo tiempo pueden llegar a tocar muy bien un instrumento musical de orquesta de los más complejos como el piano o el violín. Personalmente resalto este hecho por la experiencia que he vivido enseñando a tocar el piano a este tipo de niños, pues me han llegado a sorprender a mi misma por su estrecha conexión con la música y su potencial para ejecutar un instrumento como un niño sin este tipo de deficiencia auditiva. Igualmente destaco ,como experiencia propia, respaldada además con estudios científicos, que el aprendizaje continuo y constante de un instrumento musical, acerca a los disminuidos auditivos al mundo de la música como medio de comunicación, aprenden a expresarse, a desinhibirse y a reforzar su autoestima (y subrayaría la frase: reforzar su autoestima), incluso llegan a integrarse perfectamente dentro de un grupo de niños oyentes en una clase colectiva de piano o en la interpretación del piano a cuatro manos y pueden mostrar un interés y rendimiento mayor en el aprendizaje del instrumento y de la música en general que los niños sin deficiencia auditiva .Otro beneficio que he observado en estos niños y que ha sido corroborado por los familiares más cercanos del niño y especialistas en psicología, ha sido la notable o sobresaliente mejora de algún trastorno asociado a los disminuidos auditivos como puede ser el síndrome de hiperactividad infantil.

Fuentes: /www.diariodelaltoaragon.es

lunes, 5 de abril de 2010

Aseguran en Israel que es bueno escuchar Mozart para los bebés prematuros


Itongadol.- . Los médicos del Centro Médico Sourasky de Tel Aviv midieron el gasto de energía de 20 infantes nacidos antes de término mientras escuchaban a Mozart en su incubadora. Compararon esa cifra con la de la cantidad de energía consumida sin música. No hicieron la prueba con un grupo de control para medir la energía usada por los bebés que no escucharon a Mozart.



Un grupo de médicos israelíes se zambulló en un debate de larga motivado por un pequeño estudio que encontró que, los tranquilizadores sonidos del compositor del siglo XVIII, pueden ayudar a los bebés prematuros a crecer más rápidamente. Los médicos del Centro Médico Sourasky de Tel Aviv midieron el gasto de energía de 20 infantes nacidos antes de término mientras escuchaban a Mozart en su incubadora. Compararon esa cifra con la de la cantidad de energía consumida sin música. No hicieron la prueba con un grupo de control para medir la energía usada por los bebés que no escucharon a Mozart.
Entre los bebés del estudio, los resultados mostraron que Mozart disminuyó la cantidad de energía consumida aumentando su peso más con más rapidez. “Mientras escuchan esa música, un bebé puede tener un gasto de energía menor y esto da esperanzas de que ganará mas peso que sin la música”, dijo la Dra. Ronit Lubetzky, una de las principales investigadoras del estudio publicado en la actual edición de la revista médica Pediatrics. El punto de partida fue un controversial estudio (1993) que mostraba que estudiantes mejoraban sus IQ escuchando sonatas de Mozart durante 10 minutos. Esos descubrimientos desataron una locura que vio un tropel de padres comprando CD´s de Mozart en un deseo por estimular la capacidad cerebral de sus hijos.
Estudios posteriores desafiaron lo que se conoció como efecto Mozart, diciendo que la música clásica no puede incrementar la inteligencia básica entre niños o adultos. El efecto positivo de la música de Mozart es lo que llevó a los investigadores israelíes al tema. En su artículo, señalan que la repetición de la melodía de Mozart, resuena en una parte en particular del cerebro, siendo menos frecuente entre otros compositores clásicos y puede explicar los beneficios potenciales derivados de su música.

A cada uno de los 20 bebés se les hizo escuchar Mozart durante 30 minutos, y la cantidad de energía que consumieron fue medida. Al día siguiente, el gasto de energía de los mismos 20 bebés fue observada, pero sin la música. Con Mozart, el uso de energía se redujo en, al menos, 10% por bebé. Los datos de dos de los infantes no fueron contabilizados debido a variaciones no relacionadas que podrían haber sesgado los resultados.
El estudio no midió la ganancia de peso y solo especuló que sus hallazgos podrían trasladarse a un aumento más rápido de peso. Lubetzky dijo que las razones por las cuales los bebés usaron menos energía (mientras escuchaban a Mozart) no están claras, pero “parecía haberlos relajado”. “Estaban más tranquilos mientras escuchan la música, o podrían tener menos hormonas de estrés. Todas esas cosas se traducen en que tienen un rango cardíaco y respiratorio más bajo lo cual significa que ellos gastaron menos energía”. Una investigación previa, estudiando el efecto de la música en bebés prematuros, fue conducida usando otros sonidos, incluyendo música en vivo y arpas. Pero este estudio es único porque es el primero en haber cuantificado la cantidad de energía gastada mientras se escuchaba la música, dijo un neonatólogo.
El Dr. Arthur Eidelman, retirado ex director de pediatría en el Hospital Shaare Zedek de Jerusalén, que no participó en la investigación, alabó el nuevo estudio pero no le dio el crédito a Mozart por los resultados positivos. “Lo que es único en Mozart es que es rítmico. Su rango del nivel de decibeles es mínimo”, dijo Eidelman. “Uno casi podría establecer el caso que la música apropiada de rap podría hacer la misma cosa si está dentro del rango correcto de volumen”.
Lubetzky y los otros investigadores planean conducir estudios similares en los próximos meses, probando los efectos de otros géneros de música (desde música étnica hasta pop israelí) en bebés prematuros.

(Traducción por el Consulado General de Israel en Guayaquil)
Cidipal


Fuente: www.itongadol.com.ar

viernes, 5 de marzo de 2010

Cada día nacen 606 bebés en la pobreza

Es el cálculo que UNICEF hizo en el país para 2007. Hoy, otros organismos llevan la cifra a 950 bebés diarios en esa condición. De ellos, 25 no cumplen el primer año de vida.

Por: Mariana Iglesias

Todos discuten y alzan sus voces. Tratan de imponer una cifra: que el 15 por ciento, que el 23, que el 40. Hablan de los pobres argentinos, que según los distintos criterios pueden ser desde 6 hasta 16 millones. Y mientras los adultos se pelean, cada día, en silencio, nacen más de 600 bebés pobres. Sí. Por día. Esto, según datos oficiales, ya que otras organizaciones estiman el número en 950.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se maneja con cifras de 2007 dadas por el Gobierno. Según este organismo, "en Argentina nacen 1.920 niños por día, el 31,6% de ellos nacen en hogares pobres". En consecuencia, el promedio es de 606 bebés pobres diarios.

"Son muchos más", dice a Clarín el sociólogo Alberto Morlachetti, creador de la Fundación Pelota de Trapo. "En este país ningún número es confiable. El Episcopado habla de un 40% de pobres, los consultores económicos también tienen cifras muy superiores a las del Indec. Si nos guiamos por los efectores que trabajan en las calles, la pobreza llega al 60%. Sólo en el 3% del territorio bonaerense, que es el Gran Buenos Aires, viven diez millones de personas, y la mitad son pobres".

Sergio Britos -profesor de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni)- cita investigaciones de la UBA y del Cesni: "Según nuestros cálculos, basados en una incidencia del 30% de pobreza actual en Argentina y teniendo en cuenta que la pobreza infantil y materna es mayor al promedio, en Argentina nacen unos 950 bebes pobres por día.

Es muy probable que de ellos, un 10% nazca con bajo peso, esto es, unos 35 mil chicos por año. "Nacer con bajo peso, que en la pobreza es sinónimo de desnutrición y malos cuidados maternos en el embarazo, es el primer signo de desnutrición. Esos chicos, que crecerán mal y menos, son el germen de futuros desnutridos crónicos, anémicos, chicos que se enferman a repetición y cuando lleguen a la edad escolar tendrán más dificultades que los que nacieron con mejor peso", dice Britos.

Edgardo Trivisonno, ex subsecretario de Salud de la comuna porteña, aporta más datos: "Patético pero real: 25 niños por día en la Argentina jamás llegarán al año de vida, 30 no alcanzarán los 5 y los que lleguen a sobrevivir, estarán condenados a una adolescencia o juventud sin oportunidades, como alimentarse correctamente, vestirse, educarse, tener esparcimiento y no tener que estar en la calle jugados a la droga o a morir por un par de zapatillas. De los 10 millones de niños Argentinos de 0 a 14 años, el 57 % es pobre, y peor aún, el 25 % es indigente".

El tercer informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA) habla de desigualdades en crecimiento: "Desigualdades de origen que han tendido a estructurar cursos de vida y posibilidades de desarrollo y ejercicio de derechos por parte de los niños, niñas y adolescentes, y que han llevado a la reproducción intergeneracional de la pobreza y desigualdades sociales". Y citan datos oficiales: "El país cuenta con alrededor de 12 millones de menores de 18 años, de los cuales se estima que al menos 5 millones residen en condiciones de pobreza económica". En el informe de la Sociedad Argentina de Pediatría "Salud materno-infanto-juvenil en cifras" se lee que el 40,9% de los chicos vive bajo la línea de pobreza y el 14,3 bajo la línea de indigencia.

Son datos de 2006 de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. La mayoría de las cifras oficiales son de 2006 y 2007. ¿Sirven? "En los últimos dos años la pobreza creció exponencialmente", dice Morlachetti. Y habla de la pérdida del empleo, del aumento de los artículos de primera necesidad, de las tarifas y de la inflación.

"No estamos tan mal como en 2002, pero en camino a regresar, dado el aumento importante y vertiginoso que está teniendo la pobreza en los últimos dos años y más particularmente ahora -asegura Britos-. En la actualidad y proyectando datos de la Encuesta Nacional de Nutrición, en Argentina hay 55.000 niños menores de 6 años con desnutrición aguda (pérdida de masa corporal por hambre), 300 mil con desnutrición crónica (petisos sociales), 700 mil con deficiencias de nutrientes esenciales a causa de una dieta de baja calidad y 600 mil chicos (la mayoría menores de 2 años) con anemia por falta de hierro. El futuro de estos chicos dependerá de cómo las políticas públicas reaccionen. Las políticas alimentarias se muestran hoy totalmente ineficaces".

Según el Indec, la canasta familiar es de 1.000 pesos para la línea de pobreza y 550 para la línea de indigencia. Britos asegura que "el costo de una canasta alimentaria saludable triplica esos valores". Según las peores proyecciones, casi mil bebés pobres nacerán hoy. Y también hoy morirán 28 chicos por causas relacionadas con la pobreza. De ellos, 8 directamente morirán de hambre.


Fuente: www.clarin.com